La Vocaciòn

 La Vocación

En ocasiones pensamos que la palabra ¨ Vocación" es solo referente a un Sacerdote o una Religiosa consagrada, pero esto es totalmente errónea que la palabra ¨Vocaciòn¨ viene del latín ¨vocatio¨, sobre ¨vocātus¨, participio del verbo ¨vocāre¨, por «llamar», y el sufijo -ción, al respecto de -io, como agente de acción y efecto.

En efecto la palabra Vocación significa llamado, este llamado Dios nos lo hace a cada uno de nosotros de una forma u otra, ya que hemos sido creados para amar, también hemos sido llamados para amar.

 Entonces, llena de una alegría desbordante, exclamé: «Oh Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor. Sí, he hallado mi propio lugar en la Iglesia, y este lugar es el que tú me has señalado, Dios mío. En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor; de este modo lo seré todo, y mi deseo se verá colmado».
Santa Teresita del Niño Jesús


Tal y como lo cita Santa Teresita del Niño Jesús, la vocación es un llamado de amor que se debe de atender de inmediato y con las más limpias intenciones.


Las 4 Vocaciones

  • Dentro de la doctrina de la iglesia hay 4 vocaciones 
  • Soltería
  • Matrimonio
  • Sacerdocio
  • Vida religiosa
En las cuatro se requiere un eterno y amplio amor a Dios y a sus designios.


  • Soltería

Cuando hablamos de la vocación de la soltería nos referimos a la entrega de nuestro tiempo y juventud, al los deberes del señor, a través de una entrega caritativa de nuestro ser 

Ya sea de forma voluntaria o involuntaria, la soltería de cualquier católico se presenta como un reto para quien lo vive. Alrededor, unos van formando sus familias, otros van siguiendo su camino.

Los que deciden permanecer solteros, o que se encuentran en esta situación por circunstancias de la vida, tienen dos opciones: o lamentarse de verse sin pareja, deprimidos por su estado, o vivir esa etapa con ilusión y esperanza.

Llevo ya unos años fijándome en una persona de mi familia que es para mí un ejemplo de cómo vivir la soltería. Partiendo de la base de que todas las personas tenemos una vocación innata a amar, observándola a ella, he podido ver de primera mano cómo ama una persona célibe a la luz del Evangelio

Por lo general, una persona célibe, al no estar atada a una pareja o unos hijos, dispone de más tiempo y menos responsabilidades. La clave estará en saber emplear bien ese tiempo precioso del que dispone, dedicándose causas nobles en las que pueda volcarse en los demás.

En mi familia sucede que esta persona siempre está cuando la necesitas,

  • te deja el coche cuando te hace falta,
  • te rescata de un verano infernal y te lleva a su piscina,
  • te invita a comer aunque avises tarde.

Tiene un corazón inmenso donde cabemos todos. Una disponibilidad que se traduce en una gran generosidad.

Estamos hechos para la entrega. Da lo mismo si estamos casados o vivimos dentro de las cuatro paredes de un convento. Nuestro corazón ha sido creado para amar y es tarea de cada uno hallar el modo de materializar ese amor.

"La verdadera enseñanza que trasmitimos es lo que vivimos; y somos buenos predicadores cuando ponemos en práctica lo que decimos". (San Fransisco de Asis)

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